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lunes, 18 de octubre de 2010

Acerca de las miradas que conversan entre si

Las cosas que hasta ahora han resultado ser hechas en cierta manera, no podran ser corregidas. Que dificil sera volver a adecuarme asi, pero como siempre y al final de cuentas, previsible es decir que se trata de decision asumida. Con honestidad. Simulando estar al ritmo de pasos desapresurados que al caminar, emergen de la ciudad en direccion a sus cumbres, aunque atinen pocas veces. Pero cuando lo consiguen se marean entrecruzandose para levantar un enredo tan ajustado como sus bocas. Si despues se dispersan, acrecentando sus distancia hacia polos opuestos del intrincado laberinto, sera solo para descubrirse de nuevo, reinventados en alucinaciones en las que se tientan de nuevo. Y desfilan bailando (¿Para la Fiesta del Gran Poder?) o para tan solo desgastarse en la noche roja que ilumina a las casitas viejas de plaza Dorrego. O para fingirnos ser tan existencialistas. O para concebir algo que compartir quiza.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Del nectar


miel.
(Del lat. mel, mellis).
1. f. Sustancia viscosa, amarillenta y muy dulce, que producen las abejas transformando en su estómago el néctar de las flores, y devolviéndolo por la boca para llenar con él los panales y que sirva de alimento a las crías.
2. f. Jarabe saturado obtenido entre dos cristalizaciones o cocciones sucesivas en la fabricación del azúcar.

Por su definida viscosidad, lo que menos demora en llegar de mi memoria al ruidoso proyector de imagenes instalado en mi mente, es la ocasion en la que un compañero de primero basico se pringo con miel toda la manga de su abrigo de lana. Al recordar aquel episodio no solo retorno al pupitre que se ubicaba por detras y a la derecha de mi compañero, en medio de aquella sala iluminada por la fluorescencia del cielo raso ante la escasez de luz solar, ambarina y otoñal por cierto, sino que tambien inspecciono mis manos para verificar si se trata acaso de un sueño. El amarillo que cubre y tiñe con notable lentitud los hilos gruesos, parece tomar posesion de todo su brazo. Y en mi, el asombro descomunal. Solo puedo rendirme y entregar tributo a la hechiceria azucara que me retiene. La miel es un producto confeccionado por el diablo, las abejas son sus dedos, el panal su horno. Tal como mi amigo fue presa del encanto, todos aquellos quienes sean caramelizados gustaran de ahogarse en la viscosidad ardiente de este fluido excitante. Lastimosamente hoy mi despensa se ve desprovista de miel. No puedo ni decir que me quede con la miel en los labios. Lo unico que puede acercarse a su radiante vigor amarillo podria ser el vaso sintetico que descansa en medio de mis antebrazos mientras escribo. El sol apenas se destapa, se muestra mezquino con sus rayos que ligeramente se filtran entre las nubes. Disparando una pelicula color ocre sobre la palidez y el moho de los edificios de forma tan aleatoria como traviesa, que parece amanecer y oscurecer cada dos o tres minutos. Hoy en primavera brotare miel para que no nos falte. Nacera de mis parpados pero no se limitara a ellos, se escurrira pringandonos a todos nosotros los subordinados. Hijos de la miel.

viernes, 9 de julio de 2010

Revelaciones a traves del ensueño y sus espejos


Caminar sin anteojos ya es onirico. Las superficies pierden rugosidad, se polariza su brillo. Los semaforos y toda la luminaria publica en conjunto se dispersa en rayos, tan visiblemente desplegados, que se entrelazan. Debiera largarse a llover en este instante, pero todavia no encuentro pronostico alguno que lo revele. Tendre que dormir para eso. Y, solo asi, perpetuar en mares de nuevas y vastas probabilidades amontonadas como esferas de azarosa enumeracion. Que noche la de anoche. Soñar se ha convertido ultimamente en prolongadas odiseas montadas en escenarios de mixtura ambiental; vagones de la antigüedad y galerias aromaticas en devenir. Anoche, si acaso fue anoche o confeccion de un imaginario atemporal, me desviaba lejos. Accidentalmente. Direccionado hacia el sur de la ciudad o el polo opuesto de mi nacimiento.


jueves, 17 de junio de 2010

Invertir horarios

No recuerdo todo lo que soñe anoche. En uno de los episodios me encontraba recoriendo Villa 31 aunque no lucia exactamente como parece ser por adentro. En primer lugar habia una puerta grande que marcaba el inicio del asentamiento. Situados entre medio de las casas, que se elevan una sobre otra acumulandose como escombros, habian tubos y resbalines. En algun momento se produjo un incendio dentro de... mi casa, que no tengo idea como llego a parar ahi. Bomberos que apagan el fuego. Maletines vacios que llevo en mision desconocida de un lugar para otro. Pasillos, estrechos y curvos pasillos, casi deformados por la mirada. Todos esos elementos extraños, aunque previsibles, conformaron algunos de mis sueños anoche. Que bueno volver a despertar con el sabor fresco de  lo onirico en los labios. Y no ser una maquina que se apaga al dormir.